Consecuencias psicológicas del desempleo
La crisis económica ha dejado a un alarmante número de personas sin empleo, lo que provoca a su vez problemas familiares y personales, además de una reducción del poder adquisitivo. Desde el punto de vista psicológico, perder el trabajo es una de las peores experiencias de la vida, ya que es necesario para estimular el desarrollo personal.

Según los expertos una de las primeras consecuencias de perder el trabajo es el síndrome de la invisibilidad. Un malestar psicológico que hace que el desempleado sienta que el mundo laboral continúa sin que él pueda hacer nada para formar parte de él. Esto provoca que muchas personas sin empleo no se atrevan a pedir ayuda por vergüenza o por orgullo.

Todas estas sensaciones se deben a que a lo largo de la vida se refuerza la idea de estudiar con el objetivo de adquirir un trabajo y lograr así una identidad social. El hecho de perderlo supone para muchas personas un fracaso.

Por otra parte, estas consecuencias son muy diferentes en función de la edad de la persona. En el caso de los jóvenes aumenta la dependencia de los padres, lo que provoca agresividad en su conducta. Ellos el paro es un fracaso que puede llegar a provocar depresión.

La gente de más edad experimenta distintas sensaciones. La primera impresión es desorientación y miedo ante la situación que se les viene encima. En muchos casos los fracasos continuos provocan ansiedad e irritación que puede durar meses y dar lugar a distintos trastornos tanto físicos como psicológicos. Finalmente optan por reconocer su situación, con una enorme sensación de vacío al disponer de una gran cantidad de tiempo libre. En la mayoría de los casos la mejor solución para hacer frente a esta situación es recibir ayuda de expertos, además de recibir el apoyo de la familia y de los amigos.