Disortografía en niños
Muchos padres se desesperan cuando su hijo no logra escribir con buena letra y sus escritos contienen muchas faltas de ortografía. Aunque puede ser debido a una falta de interés del niño o a que no estudie las reglas ortográficas, es necesario, en estos casos, descartar si el niño sufre un trastorno del aprendizaje conocido como disortografía o disgrafía léxica.

Este trastorno, como ocurre en el caso de la dislexia o la disgrafía no supone que el niño tenga ningún trastorno neurológico, ni escaso nivel intelectual. Muy al contrario, este tipo de trastornos aparecen en niños con capacidades intelectuales normales o superiores a la media, y son los que impide que el niño obtenga el rendimiento adecuado en el estudio.

Los signos comunes de que el niño padece disortografía son los siguientes:

– Problemas para deletrear palabras e intercambiar determinadas letras dentro de una misma palabra.

– Remplazar letras que tienen sonidos similares.

– Escribir varias palabras unidas o escribir sílabas separadas, como si el niño transcribiera
directamente el lenguaje oral.

Cada niño, sin embargo, presentará otros rasgos determinantes de parecer este trastorno, ya que no existe un único tipo de disortografía, sino varios diferentes dependiendo del área que se ve afectada. Así podemos encontrar disortografía visoespacial (intercambia letras con formas parecidas, como la “p” y la “q”, dinámica (altera el orden de las palabras), perceptivo-cinestésica (sustituir unas letras por otras de sonido parecido) y temporal- disortocinética (errores en la unión y separación de las palabras).

Es habitual que en un niño se dé más de un tipo, por lo que es necesario un diagnóstico preciso.

El tratamiento dependerá del tipo de disortografía, y suele incluir actividades que hagan escribir al niño, como dictados, redacciones, etc.