Experimentos científicos para niños (aprender en la escuela)
La ciencia no tiene por qué ser complicada. De hecho, los niños pueden aprenderla de forma sencilla, como si estuvieran jugando, a través de una serie de experimentos sencillos que se realicen en casa con los padres y también en el colegio con los profesores y el resto de compañeros.

Bolsas que no se rompen

Uno de estos experimentos es poder agujerear una bolsa llena de agua pero sin que se salga el líquido para aprender conceptos como la densidad, superficie de materiales o presión atmosférica.

Para el experimento se necesitan bolsas zip-up y lapiceros muy afilados y que tengan sección circular, además de, evidentemente, agua con la que se tiene que rellenar la bolsa hasta más o menos la mitad. Luego, hay que introducir el lapicero de la forma más recta posible para que el agujero no se haga muy grande.

La clave está en que la bolsa está hecha con polímeros y, al llenarse de agua, queda sometida a presión por lo que, al hacer el agujero, se intenta volver a recuperar la cadena de moléculas. De esta manera, tan a penas queda espacio entre el lapicero y la bolsa por lo que no se cae el agua.

Experimentos científicos para niños (aprender en la escuela)

Billete quemado

Otro de los experimentos es el billete que arde, pero que en realidad no se quema y que permite que el niño aprenda el proceso de combustión y sobre la inflamabilidad del alcohol. Para este experimento se necesita un vaso de agua, otro vacío y otro con alcohol de farmacia. También se requiere un billete de cinco euros, un poco de sal, unas pinzas de cocina y un mechero.

El proceso es coger el vaso vacío y poner ahí al 50% agua y alcohol para añadir a continuación un poco de sal. El billete tiene que impregnarse en ese líquido y luego cogerlo con las pinzas para prenderle fuego. La llama debería arder hasta que se consuma el alcohol, quedando intacto por el efecto protector del agua.